Los pequeños detalles tienen la costumbre de definir la sensación completa de un espacio. Una manija de ventana puede parecer secundaria en comparación con las líneas de visión, las proporciones y los barrotes de cristal, sin embargo, se encuentra en el punto de contacto, donde el diseño se convierte en experiencia. En las ventanas de acero, esa experiencia importa aún más, porque la estética es intencionalmente precisa: perfiles delgados, esquinas definidas y herrajes cuidadosamente considerados.